#ParaderoULima: ¿Cuánto tiempo pierde el estudiante U Lima en el tráfico?

 Los diversos factores existentes entre los alumnos de la Universidad de Lima, tales como lugar de residencia, método de transporte, horarios y demás, parecen encontrar un punto en común cuando se trata de disgustos: el tráfico limeño. Conoce en esta nota las estadísticas acerca del tiempo que los ulimeños gastan para llegar a su casa de estudios.




“¿Cómo te vas?” Aquella frase se establece como premisa fundamental en la vida del estudiante universitario. Las razones son evidentes: Lima no es precisamente la ciudad más amigable en cuanto al tráfico y las consecuencias se desprenden por sí solas. Es por ello que este diario ha recolectado más de 200 opiniones de los alumnos ulimeños y realizado una entrevista a Aldo Bravo, ingeniero y docente de la UPC, para esclarecer un poco más sobre el tema. Un estudio que contó con la colaboración de Bravo sacudió las redes en 2018. Según el docente, una persona puede pasar hasta doce años en el tráfico. "Los problemas de tránsito son gigantescos en una ciudad como Lima. Se necesita de un sistema integrado, brindarle a los alumnos de colegio una correcta educación vial y mejorar la fiscalización policial", comenta el ingeniero. La conclusión no se aleja de la realidad: según nuestros encuestados, más del 60% tarda por lo menos una hora en llegar a su casa de estudios por la mañana. Aún peor, el 5% demora entre dos a cuatro horas.

“Si bien el estudio fue realizado en Argentina, la similitud con Lima indica que en nuestra capital puede ser incluso peor. Yo tampoco creí un dato tan impactante, pero ciertamente argumenta su validez y la justifica. La persona promedio en el estudio pasa once años dentro de un vehículo”, afirma Bravo. De nuevo, el símil es escalofriante. Más del 18% de nuestros encuestados afirma demorar entre dos a cuatro horas en el regreso a su domicilio, puesto que el tráfico incrementa en la noche. Las formas importan. Menos del 6% de los encuestados camina, o usa la bicicleta o el scooter para llegar a la universidad. Todo lo contrario, casi la mitad viaja en combi, un tercio usa el corredor y un cuarto lo hace en auto particular. Las tendencias no rehuyen a la lógica, pues el número de vehículos particulares es complemento a los ciclos más avanzados, mientras que los ´cachimbos´dependen de ´tomar carro´. Bravo lo explica de la siguiente manera: “Lima no es una ciudad preparada para estos métodos alternativos. Una buena bicicleta varía entre 500 a 800 soles.”


Esto es alarmante si se repara en el mucho espacio de estacionamiento que tiene la Universidad de Lima, lo que muestra la importancia que le dan a este medio de transporte. En lugar de priorizar el vehículo personal, una acción que debería tomar la casa de estudios es la de tener una flota de seis autobuses ULima, los cuales tengan rutas a puntos clave de la ciudad donde los alumnos puedan tomar este transporte. Según la encuesta realizada, estos puntos tendrían que ser Miraflores (37.3%), Plaza San Miguel (13.4%) y La Molina (11.4%)


Apenas once alumnos encuestados usan bicicleta para llegar a la universidad. Es claro que el centro educativo se encuentra en una ubicación bastante agreste y centrada en el auto, a diferencia de universidades como la Universidad de Piura o la Universidad del Pacifico, las cuales son fácilmente accesibles de una manera más ecológica.


Tal vez la cuestión más impactante está en preguntar por los casos atípicos o situaciones extraordinarias. Casi todos los más de 200 encuestados afirmaron haber pasado por una situación fuera de lo común en el tráfico, ya sea de camino a estudiar o de regreso a su casa. Las respuestas varían y una es más increíble que la otra. Los patrones son claros: muchos alumnos afirman haber sido testigos de la corrupción policial y del nefasto estado de los vehículos del transporte público. Las respuestas van desde ser recriminados por el taxista producto del enfado generado por el tráfico, como si este dependiera del alumno, hasta la intervención de los agentes del orden a las unidades de transporte público para la revisión de DNI de los pasajeros. Entonces, ¿qué hacer? El ingeniero y docente universitario comenta: “Es fundamental exigir la rápida finalización de la Línea 2 del metropolitano. Los alumnos de las universidades viven en distintas zonas de Lima y es prioridad expandir la red vial. Eso es mucho más importante y realista que las ciclovías y las zonas de transporte verde”. Bravo responde como anticipándose a nuestra encuesta complementaria. Si bien un 37% de la muestra vive en Miraflores, Surco, San Borja o La Molina; y un 13% en Jesús María, Lince, Pueblo Libre, Magdalena del Mar o San Miguel; todas las zonas que agrupan distritos símiles de Lima recibieron por lo menos de 3% a 5% de votos en el formulario realizado. Cuando preguntados por la hora de de salir de su casa y de salir de la universidad, hasta un 28% respondió salir a las 22:00, por lo que sí juntamos esta cifra junto al 18% que ronda entre las dos y cuatro horas de trayecto, una quinta parte de la muestra arriba a su domicilio al día siguiente. La cifra, si bien dilucida una realidad terrible, no es la única que muestra el estado vial de la capital. Hasta el 7% de los encuestados se ve obligado a salir de su casa a las 05:00 o incluso antes, pues el 12% demora en las mañanas entre dos a cuatro horas o más en llegar al centro de estudios. Tales datos evidencian no solo el estado vial limeño, mas advierten la necesidad de un cambio urgente por las implicancias prácticas, académicas y emocionales que pueden generar al alumno.


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